A la hora de consumir información, ¿confiamos más en el canal o en la fuente?

 Nota: Este artículo es una actividad realizada para el Diploma de Experto Universitario en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UPV-EHU/UPN). Es la tarea 2 de la materia Los discursos de la ciencia en la esfera pública en el siglo XX "Análisis del estudio de Digilab"


El 14 de marzo de 2020 a las ocho de la tarde todos los españoles y españolas se congregaron en torno a la televisión como si la llegada del hombre a la Luna se tratase. Nadie quería perderse lo que el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tenía que decir ante la propagación de un virus hasta entonces desconocido y que estaba provocando una emergencia sanitaria sin precedentes. Los rumores que desde hace semanas circulaban por distintos canales como Whatsapp, Twitter o Instagram se confirmaron: todos los trabajadores y trabajadoras no esenciales debían permanecer en sus casas durante dos semanas que se convertirían casi en dos meses. 

Los días pasaban y la emergencia sanitaria, lejos de mejorar, parecía descontrolarse: cada titular era más catastrofista que el anterior. Los profesionales sanitarios tomaron las riendas del discurso que se difundía a través de los diferentes canales y se convirtieron en la principal fuente de información, pero no en la única. No olvidemos que el mejor amigo de la creatividad es el aburrimiento y, agotados los retos de flexiones y de construcciones arquitectónicas con papel higiénico, se generó un caldo de cultivo perfecto para la proliferación de noticias falsas; caldo de cultivo alimentado porque el pronóstico de los profesionales de la salud en muchas ocasiones no se cumplía. Teniendo en cuenta que en 2020 el 93,2% de los hogares tenía acceso a Internet (Instituto Nacional de Estadística; INE, 2020), tenemos a una población sobreinformada con mensajes en ocasiones contradictorios y, como consecuencia, se produce una pérdida de confianza de según qué canales y fuentes de información. 

Ante esta situación, Digilab realizó un estudio del consumo de información durante el confinamiento del coronavirus. De la batería de preguntas que se realizó a los encuestados, nos centraremos en aquellas que pretenden evaluar la confianza en los diferentes canales y fuentes, así como a través de cuáles de éstos se informaba la población. 

“Los profesionales sanitarios tomaron las riendas del discurso y se convirtieron en la principal fuente de información, pero no en la única. Se generó una situación de saturación de información y los ciudadanos perdieron la confianza en según qué canales y fuentes de información”


A grandes rasgos, considero que las preguntas no miden la situación real sobre las fuentes de información en las que confiaba la población durante los 99 días que permanecimos en casa, principalmente porque no se tiene en cuenta el factor tiempo. El factor tiempo es crucial en este estudio, puesto que la credibilidad de fuentes de información fundamentales durante el tiempo que duró la cuarentena, como Fernando Simón o Salvador Illa, fueron perdiendo adeptos conforme los días avanzaban y las previsiones de los expertos erraban una y otra vez. 

Lo mismo ocurrió con los canales de información. Durante las primeras semanas, el principal canal de información era la televisión (80,9% de cuota de pantalla durante la primera rueda de prensa de Pedro Sánchez (El Diario, 2020)) y fue perdiendo fuerza paulatinamente alcanzando con dificultad el 50% de share en las comparecencias de las primeras semanas de abril (ABC, 2020).

Aún así, en cualquiera de las preguntas planteadas de este bloque, centrado en cómo los medios gestionaron tal cantidad de información, los resultados no son objetivos puesto que los medios que se utilizan con más frecuencia o la credibilidad que como ciudadanos de a pie otorgamos a ciertos medios tiene un fuerte componente ideológico, y la ideología no tiene por qué cambiar ante la llegada de una situación como la que se vivió en 2020. 

El hecho de que se consuma mucho un medio no quiere decir que se considere un canal fiable; lo que hace fiable a un canal son las fuentes. Puesto que estamos en un contexto en el que una fuente puede aparecer en múltiples canales, lo primordial en este sentido es centrarse en la credibilidad de quien da la información, sea un experto en la materia de la que está hablando (por ejemplo, Margarita del Val hablando sobre la vacuna contra el covid) o sea un mero vector de transmisión (por ejemplo, Pedro Sánchez trasladando a los españoles y españolas las medidas oportunas para evitar la propagación del virus). Y la selección de la fuente, que es primordial para determinar la credibilidad del canal, tampoco se tiene en cuenta en esta investigación, siendo un estudio que pone el foco en el canal cuando el foco debería estar en la fuente.

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