¿Son las "neurocosas" puro márketing?
Nota: Este artículo es una actividad realizada para el Diploma de Experto Universitario en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UPV-EHU/UPN). Es la tarea 3 de la materia Introducción a la neurociencia "¿Se ha convertido neuro- en un prefijo vacío?"
El prefijo neuro- proviene del griego clásico νευρο- y significa “nervio” o “sistema nervioso”. Por lo tanto, con este elemento compositivo podremos formar términos como “neurodegenerativo” (deterioro del sistema nervioso), “neurología” (estudio del sistema nervioso) o “neurotransmisor” (biomolécula que permite la comunicación entre las neuronas del sistema nervioso), entre otros muchos. Todas estas palabras tienen en común que constituyen disciplinas científicas ampliamente aceptadas y con la literatura y el estudio suficiente como para considerarlas como tal. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando el prefijo “neuro” empieza a aplicarse de forma indiscriminada a cualquier disciplina?
El uso extendido del prefijo "neuro" en diversos campos se debe principalmente a que denota una relación con el sistema nervioso. Dado que el sistema nervioso es increíblemente complejo y abarca una amplia gama de funciones y procesos en el cuerpo humano, no es de extrañar que cada vez surjan más “neurodisciplinas” que exploran estos aspectos. Al utilizar este prefijo, consciente o inconscientemente agrupamos todas estas “neurodisciplinas” bajo un paraguas común que es el de la ciencia y, ¿quién se atreve a cuestionar lo que dice la ciencia?
Así, nos encontramos con que la neurociencia se convierte en una especie de cajón de sastre en el que hay desde disciplinas con cierta base científica y relativamente aceptadas como el neuromárketing y otras que parecen incluso inventadas como la neurogastronomía o, la que vamos a desgranar en este artículo, la neurocosmética o cosmética emocional.
En una sociedad en la que la preocupación obsesiva por el paso del tiempo y sus efectos en el cuerpo y la mente está cada vez más instaurada, la industria cosmética ha hecho los deberes y se ha servido de estos complejos que afectan fundamentalmente a las mujeres para crear una nueva disciplina científica que pueda ofrecernos el elixir de la eterna juventud y la felicidad plena.
Para entender qué es la neurocosmética, primero tenemos que explicar que existe una estrecha relación entre el cerebro y la piel, puesto que es la base de esta disciplina. Por ejemplo, el sistema somatosensorial transmite información sensorial desde la piel al cerebro, incluyendo sensaciones táctiles, temperatura, dolor y presión. Los receptores sensoriales en la piel, como los corpúsculos de Pacini y los corpúsculos de Meissner, envían señales al sistema nervioso central para procesar y responder adecuadamente a los estímulos externos. Sin embargo, la neurocosmética va un paso más allá y busca explorar la relación entre el uso de determinados productos cosméticos y su influencia en el estado de ánimo.
En una entrevista para el periódico La Vanguardia, Laboratorios Neftis, que trabaja con este tipo de cosmética, afirmaba que utilizaban en sus cremas y otros ungüentos “ingredientes psicoactivos para aumentar o inhibir la liberación de neuromediadores cutáneos que pueden estimular las emociones a través de sentidos como el olfato, la vista o el tacto” (Betran, 2021). Pero, claro, ¿qué va a decir un laboratorio que se lucra añadiendoles el prefijo “neuro” a sus productos?
Por ello, hemos hecho una búsqueda exhaustiva en Google de expertos que se posicionan a favor y en contra de esta nueva moda utilizando los siguientes términos de búsqueda: el milagro de la neurocosmética y la estafa de la neurocosmética.
Hay investigadores que consideran que la neurocosmética es la cosmética del futuro. Un estudio de 2021 del Departamento de Química de la Università degli Studi “Aldo Moro” de Bari sostiene que los principios activos con los que se formula la neurocosmética han demostrado interactuar con los neurotransmisores de la piel a través de diferentes mecanismos de acción. Asimismo, contribuyen a combatir el estrés en la piel o los signos de la edad como las arrugas o las líneas de expresión (Rizzi et al., 2021). Francisco José Navarro, dermatólogo en el Hospital Universitario San Cecilio de Granada, afirma que la combinación de la neurocosmética con la medicina tradicional permitiría alcanzar mejores resultados y de manera más rápida (EuropaPress, 2023).
En el otro extremo, tenemos…poca cosa. Si bien es cierto que hay expertos como la Dra. Natalia Jiménez, dermatóloga en el Hospital Universitario Ramón y Cajal, que afirman que los componentes químicos de algunas cremas tienen efectos escasos o nulos sobre la piel, especialmente en lo que respecta a sus efectos rejuvenecedores (Gil, 2014) no menciona expresamente la neurocosmética y, además, es una declaración anterior a los estudios a favor mencionados anteriormente.
Podríamos crear toda una teoría conspirativa liderada por los laboratorios de productos cosméticos, puesto que los resultados que arroja Google nos conducen a sus páginas web o a artículos periodísticos de entrevistas que ellos mismos conceden, pero lo cierto es que no me compete a mí como comunicadora decidir si la neurocosmética es una ciencia prometedora o, por el contrario, es un invento de la industria cosmética.
Lo que sí puedo decir es que, independientemente de que exista o no la posibilidad de que una crema pueda influir en el estado de ánimo de una persona, no se debería aplicar el término “neuro” a la cosmética porque, siguiendo esta premisa, deberíamos aplicarlo a todas las actividades que tienen relación con las emociones. Si en el gimnasio generamos endorfinas, ¿por qué no lo llamamos “neurogimnasio”?
Referencias:
Salud 35. (2014, 6 noviembre). Ácido hialurónico u otras mentiras de las cremas rejuvenecedoras - Salud35. https://www.consalud.es/salud35/nacional/acido-hialuronico-u-otras-mentiras-de-las-cremas-rejuvenecedoras_14289_102.html
Rizzi, V., Gubitosa, J., Fini, P., & Cosma, P. (2021). Neurocosmetics in Skincare—The Fascinating World of Skin–Brain Connection: A Review to Explore Ingredients, Commercial Products for Skin Aging, and Cosmetic Regulation. Cosmetics, 8(3), 66. https://doi.org/10.3390/cosmetics8030066
Fluvià, J. B. (2021, 22 febrero). Psicocosmética, neurocosmética. . . ¿Una crema puede mejorar tu ánimo? La Vanguardia. https://www.lavanguardia.com/vivo/psicologia/20210222/6241324/psicocosmetica-neurocosmetica-crema-estado-animo.html
Borrego, I., & Borrego, I. (2020, 30 octubre). ¿CÓMO ESTÁN CONECTADOS EL CEREBRO y LA PIEL? Beauty Cluster. https://beautycluster.es/blog/como-estan-conectados-el-cerebro-y-la-piel/#:~:text=En%20este%20eje%20cerebro%2Dpiel,como%20%C3%B3rgano%20exocrino%20y%20endocrino
Estetic, R. (2022, 27 abril). Todo lo que debes saber sobre neurocosmética - Estetic. Estetic. https://www.consalud.es/estetic/cosmetica/cometica-aromas-aceites-neurocosmetica_112422_102.html#google_vignette
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