¿Es el canon estético un constructo social?

Nota: Este artículo es una actividad realizada para el Diploma de Experto Universitario en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UPV-EHU/UPN). Es la tarea 3.2 de la materia Ciencia y arte "Relación entre la proporción y la belleza en el canon artístico y los cambios de perspectivas estético-filosóficas"

En última instancia, la relación entre los cambios en el canon artístico y las perspectivas estético-filosóficas es un reflejo de la naturaleza dinámica del arte y la cultura, así como de la constante reinterpretación y reevaluación de lo que consideramos bello y significativo en la experiencia humana.

Para comenzar, primero debemos entender qué es un canon. La palabra canon proviene del griego clásico xανων, que significa, literalmente, regla o norma. Aplicado al arte y situándonos aún en la Antigua Grecia, el canon se refiere a las proporciones ideales del cuerpo humano y las relaciones armónicas entre las distintas partes de una figura (Lajo, 1990). Por lo tanto, de lo que nos está hablando es de que para los habitantes de las polis la belleza se encontraba en aquello que cumpliera con lo que posteriormente Luca Pacioli llamó “proporción áurea”. 

Como ejemplo de este periodo podemos citar a Polícleto de Sición, reconocido escultor de la época que, influido por el pensamiento geométrico de los pitagóricos y sus estudios sobre las armonías musicales y celestes (Poza, 2005), realizó esculturas geométricamente perfectas a través de las que ensalzaba la figura del hombre apolíneo (fig. 1). 


Fig. 1. Copia romana del Doríforo («portador de una lanza») de Polícleto, conservada en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Fuente: Wikipedia

En la Edad Media el hombre queda relegado a un segundo plano y el centro de la belleza pasa a estar encarnado en lo Divino debido a la fuerte influencia de la religión en la sociedad. Por lo tanto, nos adentramos en un periodo en el que toda la producción artística va a estar centrada en venerar a todo aquello que tenga que ver con Dios. Además, dado que la gente no sabía leer, la educación va a tener lugar por medio de la expresión artística, por lo que las obras medievales no se centran en lo bello, sino en la narrativa. Claro ejemplo de ello es este retablo La vida de San Francisco (B. Berlinghieri, 1235) que cuenta, casi en forma de cómic, la vida de este santo. 

Fig. 2. Vida de San Francisco, de Bonaventura Berlinghieri, 1235. Fuente: Wikipedia

En el Renacimiento, con el resurgir de la cultura, también se establecerán nuevas pautas de lo que es considerado bello, y en este caso estará vinculado al lujo por la creciente actividad social en las cortes. Además, se recuperan los valores estéticos del mundo clásico relacionados con la armonía y la proporción, y la máxima expresión de esta corriente es El Hombre de Vitruvio, el cual también recibe el nombre de Estudio de las proporciones ideales del cuerpo humano (L. Da Vinci, 1492). 

En el Barroco, la Iglesia Católica volvió a servirse del arte para sus propios fines y, frente a la austeridad de la Iglesia Protestante, decidió decorar sus templos de manera excesiva, rompiendo así con la elegancia del Renacimiento. También el Romanticismo se posicionó frente al arte clásico y renacentista, aplicando el calificativo de “bello” a absolutamente todo: a lo feo, a lo grotesco, a lo extravagante o  a lo horrendo. Por ejemplo, tenemos a Saturno devorando a su hijo de las Pinturas negras de Goya. 

En esta misma línea, movimientos posteriores como las Vanguardias del S.XX van a desafiar el canon helénico dando lugar a nuevas formas de expresión que cuestionaban las normas establecidas. Así lo reflejan las diferentes vanguardias en sus distintos manifiestos beligerantes, polémicos y provocativos, los cuales responden a los diferentes cambios sociales que se estaban produciendo en esta época. Estos principios van a redefinir el concepto de belleza, de manera que se considerará bello todo aquello que sea revolucionario. Por ejemplo, para el Futurismo la belleza estaba en la máquina y el movimiento (fig. 3). 

Ciclista (N.Goncharova, 1913. Fuente: Virtual Russian Museum

“La relación entre los cambios en el canon artístico y las perspectivas estético-filosóficas es un reflejo de la naturaleza dinámica del arte y la cultura, así como de la constante reinterpretación y reevaluación de lo que consideramos bello y significativo en la experiencia humana”

A través de estos ejemplos, hemos podido observar que las normas que rigen lo bello no son fijas, y que van a depender de los valores que rigen una sociedad en un momento determinado. No hay más que mirar a nuestro alrededor: vivimos en un mundo en el que el canon de belleza, ya sea en pintura, cine, moda o fotografía viene determinado por el interés de las industrias de consumo, por lo que el concepto de belleza se ha vuelto líquido y se amolda a lo que opine la mayoría de la gente. Sin embargo, en un mundo tan sumamente cambiante y tan lleno de estímulos efímeros, el clima de opinión puede fluctuar de un día para otro, y el concepto de estética y belleza bailará a su compás. 

Bibliografía: 

1. Poza Yagüe, P. Y. (2005, 19 julio). CVC. Rinconete. Arte. Canon. Centro Virtual Cervantes. Recuperado 15 de febrero de 2024, de https://n9.cl/4mbax1

2. Comunicación. (2023, 31 mayo). El canon de belleza y su evolución en el tiempo. Escuela Des Arts. https://www.escueladesarts.com/blog/canon-belleza-y-evolucion/

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