¿Por qué la percepción del tiempo es subjetiva? El cazador y la presa

Nota: Este artículo es una actividad realizada para el Diploma de Experto Universitario en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UPV-EHU/UPN). Es la tarea 2 de la materia Introducción a la Neurociencia "Experimento, tarea o juego que permita explicar algún concepto de neurociencia"

Estamos en una clase de Educación Física con niños de sexto de primaria y, para celebrar la Semana de la Ciencia, desde el Departamento de Ciencias Naturales nos han propuesto realizar una actividad para explicar a los niños y niñas por qué la percepción del tiempo es subjetiva. 

Para este experimento simplemente necesitaremos dos cosas: 

  • Ropa y calzado adecuados para hacer deporte. 

  • Dos cronómetros (uno para el profesor/a y otro para el/la estudiante). 

El experimento se llama “El cazador y la presa” y consiste en lo siguiente: el profesor o profesora agrupará a los estudiantes por parejas. Uno de ellos es el perseguido y el otro el perseguidor. El juego es sencillo: si el cazador da alcance a su presa, gana el cazador; si la presa consigue escapar, gana la presa. 

Las parejas deben correr de una en una para no influenciarse unas a otras. La presa es quien lleva el cronómetro y, a la señal del profesor, ambos activarán el cronómetro y la presa echará a correr para huir del cazador lo más rápido que pueda. 

Cuando la presa crea que que ha estado huyendo durante dos minutos y si no ha sido cazado, gritará “¡salvado!”, y detendrá el cronómetro. La única regla de este juego es que no deben mirar el cronómetro hasta que hayan terminado de correr. El profesor/a no detendrá el cronómetro hasta que hayan transcurrido los dos minutos para comparar la diferencia con el cronómetro del alumno/a. 

¿Qué ocurrirá entonces? En la mayoría de los casos, los niños y niñas no habrán llegado a los dos minutos. Pero, ¿por qué ocurre esto? La neurociencia tiene la respuesta. 

Nuestra percepción de la realidad no es objetiva, sino que es una interpretación que hace el cerebro a partir de la información que le llega del entorno por medio de los sentidos. En esta misma línea, la percepción del paso del tiempo también es una construcción del cerebro que depende de múltiples factores, y en este caso vamos a destacar uno: la activación del Sistema Nervioso Simpático. 

“Nuestra percepción de la realidad no es objetiva, sino que es una interpretación que hace el cerebro a partir de la información que le llega del entorno por medio de los sentidos”


El Sistema Nervioso Simpático es una de las divisiones del Sistema Nervioso Autónomo. Se activa a través del hipotálamo ante una situación de “lucha o huida”; es decir, se pone en marcha cuando el cerebro percibe que estamos en peligro (en el caso del experimento, el “peligro” es la persecución). Cuando el Sistema Nervioso Simpático se activa, las terminaciones nerviosas liberan grandes cantidades de adrenalina y noradrenalina, dos neurotransmisores que provocan un aumento de la presión arterial, del flujo de sangre a los músculos para llevarles oxígeno, del ritmo cardíaco, de la temperatura corporal, entre otros síntomas. 

¿Qué relación tiene esto con la percepción del tiempo? Lo que sucede es que cuando el cerebro se enfrenta a eventos estresantes, nuestro reloj interno se distorsiona e interpreta que el tiempo pasa más rápido de lo que realmente pasa. El caso contrario sucede cuando estamos ante una actividad monótona y poco estimulante: las neuronas se fatigan bioquímicamente y el cerebro interpreta que el tiempo pasa más lento. Por ello, cuando estamos tristes o aburridos, buscamos distractores que estimulen estas neuronas fatigadas.

“Cuando el cerebro se enfrenta a eventos estresantes (activación del Sistema Nervioso Simpático), nuestro reloj interno se distorsiona e interpreta que el tiempo pasa más rápido de lo que realmente pasa”

Y ahora la parte más complicada. ¿Cómo explicamos esto a niños y niñas de once años? Pues con un ejemplo que seguro que van a entender. 

Es muy frecuente que las clases de Educación Física, durante las que el profesor/a plantea juegos, los alumnos/as estén activados/as, ya que estas actividades implican un esfuerzo físico: jugar al pilla-pilla, circuitos de velocidad con colchonetas y bancos, el juego del pañuelo, etc., con la respuesta fisiológica que esto conlleva. Por lo tanto, cuando la clase llegue a su fin, muchos de ellos/as se sorprenderán de que ya hayan pasado los 50 minutos que dura la clase; es decir, han subestimado el paso del tiempo. 

Por el contrario, durante una clase de Matemáticas o Lengua en la que no hay tantos estímulos, los/as estudiantes se aburren y es muy común que pregunten con frecuencia cuánto queda para que suene el timbre que marca el final de la jornada. Es decir, sus neuronas se fatigan bioquímicamente y sobreestiman el tiempo transcurrido.


Comentarios

Entradas populares de este blog

"Divulgadora: el origen"

Ayudando dentro y fuera de la consulta. ¿Son las píldoras de información en redes sociales el nuevo aliado de los pacientes con cefalea?

A la hora de consumir información, ¿confiamos más en el canal o en la fuente?