Arte, lenguaje y comunicación
Nota: Este artículo es una actividad realizada para el Diploma de Experto Universitario en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UPV-EHU/UPN). Es la tarea 5.1 de la materia Ciencia y arte “Resumen tema 5: arte, lenguaje y comunicación”
El arte es en sí mismo un medio de comunicación puesto que, como hemos ido desgranando en temas y artículos anteriores, se utiliza como forma de canalizar emociones, sentimientos, ideas o valores que la palabra, ya sea oral o escrita, no puede transmitir. Es por esta capacidad de transmitir mensajes simbólicos y abstractos (1) que el lenguaje del arte no es equiparable a las palabras porque carece de dicha concisión. Por ejemplo, no tiene el mismo significado el azul en este fragmento de de la Tumba de Nebamun (2) que simboliza la vida, que el azul en la obra de Van Gogh (3), quien empleaba este color como forma de reflejar el sufrimiento que le producían sus trastornos mentales.
Fig. 1. Kirk van Houten representando la dignidad. Fuente: Antena 3 https://acortar.link/2Civvw
A lo largo de la historia del arte, especialmente a partir del S.XX con el advenimiento de las vanguardias, el surgimiento de nuevas formas de expresión artística como la fotografía o el cine y la crisis del academicismo (conjunto de reglas que definen cómo se debe y cómo no se debe hacer arte), se comienza a indagar en la posibilidad de crear una especie de diccionario que nos permita acceder a los entresijos de todas estas manifestaciones artísticas, tanto las nuevas como las clásicas.
“A lo largo de la historia se han intentado crear guías que nos permitan acceder a los entresijos de las manifestaciones artísticas. Aunque hay ciertos elementos susceptibles de ser analizados y clasificados (formas, colores, acordes) hay otros a los que no se les puede otorgar un significado concreto”
Tan complicada empresa se ha logrado tan solo parcialmente; en parte porque, si bien hay ciertos elementos susceptibles de ser analizados y clasificados como la forma, el color o la perspectiva en las artes visuales, el tipo de acorde en la música o la métrica en la poesía, hay otros a los que no se les puede otorgar un significado concreto, y así lo ha demostrado la historia del arte: el arte cambia constantemente de significado y de función. Ocurre frecuentemente con las obras religiosas; por ejemplo, la Catedral de Toledo fue concebida como una de las múltiples casas de Dios con todo lo que eso conlleva desde el punto de vista arquitectónico, artístico y simbólico y, hace unos años, se convirtió en el escenario de un videoclip de C. Tangana, que probablemente representa todo lo contrario a la ideología de quienes diseñaron dicha catedral.
Para entender por qué el lenguaje del arte no es un lenguaje al uso como lo puede ser un idioma o las matemáticas, lo explicaremos con un sencillo dibujo que establece la diferencia entre la interpretación (arte) y la significación (palabras, operaciones matemáticas, leyes físicas, etc.):
Fuente: elaboración propia
Otra manera interesante de bajar a tierra estos conceptos tan abstractos es a través de un ejemplo concreto: la música como sistema de comunicación. La música es una manifestación artística propia del ser humano y que, de una manera más o menos democratizada, más o menos organizada, nos ha acompañado desde el principio de los tiempos. Primero fue la música popular que nace con la interpretación y, poco a poco, distintos compositores fueron creando un lenguaje musical basado en notas, acordes, pentagramas o claves. En otras palabras, se crea un lenguaje que permite clasificar la música y facilita su conservación y transmisión.
Sin embargo, la música no deja de ser subjetiva porque está sujeta a la interpretación del músico, es decir, a cómo un intérprete en un momento concreto ejecuta una pieza. Por ejemplo, nunca sabremos cómo sonaba realmente Mozart. Tenemos sus partituras, sí, pero la música que podemos escuchar de Mozart en un auditorio es una interpretación en base al legado que éste nos ha dejado y al contexto en el que dicha pieza se interpreta. Por lo tanto, a pesar de que siempre se ha dicho que la música, al igual que las matemáticas, es un lenguaje universal, tiene una serie de peculiaridades que no comparte con otros idiomas.
“A pesar de que siempre se ha dicho que la música, al igual que las matemáticas, es un lenguaje universal, tiene una serie de peculiaridades que no comparte con otros idiomas, como por ejemplo la subjetividad a la hora de ejecutar una pieza”
Hasta ahora, hemos hablado del arte como forma de comunicación pero, ¿qué ocurre con la comunicación del arte? A lo largo de la historia, el arte ha estado reservado a círculos intelectuales muy exclusivos pero, a lo largo de todo el S.XX y lo que llevamos de S.XXI, se ha convertido en un fenómeno de masas. Y tiene todo el sentido del mundo porque, el arte que no se comunica, no es arte, porque la obra no está completa hasta que el receptor ha hecho un ejercicio de decodificación de dicha obra.
Un punto muy importante a la hora de comunicar el arte es la contextualización y explicación de la obra, independientemente de la interpretación que pueda hacer el espectador por su parte. Sin embargo, para que el autor llegue a contemplar esa obra debe haber detrás toda una campaña de comunicación y márketing que le informe de que exista. Por ejemplo, uno de los grandes problemas del cine español es el poco porcentaje del presupuesto que se dedica a la promoción de las películas frente al más de 40% que destina Hollywood. Es por ello que, por ejemplo, los museos deben servirse de las nuevas tecnologías como incentivo para que, especialmente los más jóvenes, se interesen por la cultura: campañas en redes sociales, exposiciones interactivas, visitas virtuales, etc.
“Comunicar es un arte y el arte también comunica, pero ahora más que nunca sabemos que el arte también se puede (y se debe) comunicar”
Ahora bien, ¿puede el arte no comunicar nada? El arte, como ya hemos comentado, involucra a un emisor y a un receptor, a un enunciador y a un enunciatario; por lo tanto, toda manifestación artística es por definición un mensaje, y un mensaje siempre comunica. Os voy a poner un ejemplo muy claro: durante una clase de la carrera, analizábamos Blanco sobre blanco de Malévich. A la mayoría de nosotros la obra no nos decía nada en sí misma, pero nos llevó a cuestionarnos si Malévich no nos estaría tomando por estúpidos. Por lo tanto, aunque en primera instancia no supimos decodificar el cuadro, lo cierto es que nos estaba dando información sobre la intención del autor.
En última instancia, el gran reto del lenguaje del arte frente a otros lenguajes es que en el intercambio de información emisor-receptor se pierde parte de la esencia y la intención de la obra original. Por lo tanto, no estamos hablando de un proceso de traducción, sino de interpretación, y eso es lo que lo diferencia de otras formas de comunicación.
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