Ante el aluvión de información científica que hay en Internet, ¿cómo separar la paja del grano?

Nota: Este artículo es una actividad realizada para el Diploma de Experto Universitario en Comunicación y Divulgación de la Ciencia (UPV-EHU/UPN). Es la tarea 3 de la materia Los discursos de la ciencia en la esfera pública en el siglo XX. "¿Qué fuentes de información científica valoras positivamente?"

Son las 9 de la mañana de un lunes en la redacción del periódico donde trabajas. Tu compañera de la sección de ciencia y tecnología se ha puesto enferma y tu jefa te ha pedido que la cubras. Te has incorporado hace apenas dos meses y no quieres decir que no a tu jefa para causar buena impresión, pero lo cierto es que no sabes ni por dónde empezar porque lo más cerca que has estado de la ciencia es aquella vez que, con 12 años, fuiste de excursión con el colegio al Museo de Historia Natural. Por suerte, estamos en el año 2024 y tienes al alcance toda la información que puedas imaginar pero, ¿por dónde empiezo a buscar? 


La mayoría de los divulgadores y divulgadoras que nos hemos formado en comunicación y periodismo probablemente nos hemos visto (o nos veremos) en una situación similar a la protagonista de esta historia. Cuando lanzamos una búsqueda en Google, el buscador nos devuelve en apenas unos segundos miles de resultados, miles de páginas web sobre un tema del que tenemos una ligera idea pero que no conocemos en profundidad, y nos vemos abrumados por una cantidad de información en la que no somos capaces de separar la paja del grano. Esta es probablemente la característica principal de la sociedad de la información en la que vivimos; hacemos un uso intensivo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) que, en principio, facilitan la creación, distribución y manipulación de la información (Delabre, 2001), pero tanta información puede volverse en nuestra contra si no sabemos dónde buscar. A continuación, se exponen una relación de fuentes de información que yo consultaría en el caso de verme en la situación de nuestra periodista ficticia yendo de lo más divulgativo a lo más especializado. 

Para hacerme una idea general del tema del que voy a hablar en mi artículo, en primer lugar consultaría medios de comunicación dedicados a la divulgación científica cuyos artículos han sido revisados por periodistas, lo que me garantiza que muy probablemente entenderé la información de dichos artículos. Además, para mí tienen un alto grado de credibilidad puesto que, normalmente, han sido escritos a partir de trabajos de investigadores e investigadoras y quienes, además, han contribuido en la elaboración del texto periodístico. Algunos de estos medios podrían ser The Conversation o Popular Science. Además, el hecho de que sean periódicos me garantiza que los temas que ahí se tratan van a ser temas de actualidad. 

La siguiente capa en mi búsqueda serían las Unidades de Cultura Científica (UCC+I) de las universidades a las que pertenecen los investigadores e investigadoras que firman los artículos divulgativos de los periódicos anteriormente citados. De acuerdo a la definición de la FECYT, “las Unidades de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+I) actúan de intermediarias entre las instituciones que las acogen y los ciudadanos con el objetivo principal de promocionar la cultura científica”, habiéndose convertido en “uno de los principales agentes en la difusión y divulgación de la ciencia y la innovación en España”. Por lo tanto, son un canal fundamental para conocer la actividad investigadora que se realiza en las diferentes universidades españolas y, en este sentido, constituyen una poderosa fuente de información. 

En el caso de que necesitara información más específica sobre una disciplina científica en concreto, consultaría los fondos bibliográficos de la facultad que estudie la disciplina en cuestión. Por ejemplo, si necesito información sobre veterinaria porque quiero escribir un artículo sobre la leishmaniosis canina, una fuente de información clave sería la Unidad de Divulgación Científica de la Facultad de Veterinaria (UdcVet) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la cual, desde mi punto de vista, se está convirtiendo en un medio referente en la divulgación científica en el ámbito de la veterinaria. 
También resultan interesantes organismos como el CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) o la FECYT (Fundación Española de Ciencia y Tecnología) en primer lugar porque son centros de generación del conocimiento y, en los últimos años, se han comprometido con la divulgación de éste al resto de la sociedad a través de apartados de noticias de actualidad en sus páginas web. 
En último lugar, si quisiera consultar alguna información más técnica o más específica sobre el tema de mi artículo, acudiría a revistas científicas especializadas en el tema en cuestión, siempre cuidando de leer el apartado de “conflicto de intereses” para analizar quién hay detrás del estudio que estoy consultando. 

En resumen, lo que tienen en común todas estas fuentes de información (periódicos de divulgación científica, universidades y organismos públicos) es que la motivación principal para divulgar sobre ciencia no es económica, sino científica y de transferencia del conocimiento. Por lo tanto, además de constituir fuentes de información fiables para la consulta de información científica, se erigen como medios que valoro de forma favorable para la diseminación de dicha información porque, en sí mismos, ya proporcionan información fiable, y en un segundo nivel, si son fuentes de consulta los artículos de divulgación basados en ellas serán, por tanto, de calidad. 

Fuentes: 

Trejo Delarbre, Raúl (2001). Vivir en la Sociedad de la Información. Orden global y dimensiones locales en el universo digital. Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación (Organización de Estados Iberoamericanos). 

FECYT (2024). ¿Qué son? Red UCC+i. Fundación Española de Ciencia y Tecnología. Recuperado de: ¿Qué son? | FECYT

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Divulgadora: el origen"

Ayudando dentro y fuera de la consulta. ¿Son las píldoras de información en redes sociales el nuevo aliado de los pacientes con cefalea?

A la hora de consumir información, ¿confiamos más en el canal o en la fuente?